Inagotables plasmones

Antonio I. Fernández-Domínguez

Resumen


Durante muchos siglos, las aplicaciones ópticas de los metales se limitaron a la construcción de espejos y rejillas de difracción. Esta situación cambió radicalmente a partir de los años 80 del siglo pasado con el descubrimiento de la amplificación superficial del scattering Raman y el uso de plasmones, oscilaciones electrónicas colectivas en un metal, para la detección óptica. Sin embargo, no fue hasta los años 90, con la aparición y desarrollo de técnicas precisas y fiables de nanofabricación y caracterización, cuando el campo de la nanofotónica, y particularmente la plasmónica, floreció. Inicialmente, la comunidad científica se centró en la explotación de plasmones para el diseño de sensores y para el guiado y transmisión de luz a escalas menores que la longitud de onda. Desde entonces, el interés tanto científico como tecnológico de las resonancias plasmónicas ha incrementado de forma exponencial, literalmente.  En este artículo, se expondrán algunas de las razones por las que podemos ser optimistas y confiar en que el ímpetu y dinamismo de esta área de investigación continuará en el futuro.


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