Herschel, el constructor de los cielos

Andrés Cassinello Espinosa

Resumen


En Inglaterra, en la segunda mitad del siglo xviii, por el tiempo en que un carpintero, John Harrison, conseguía fabricar relojes cada vez más perfectos cuyo ritmo no se alteraba en los barcos; en una época en la que se crean los medios técnicos derivados de la ciencia de Newton para explorar el mundo, ¿cómo no sentirse fascinado por un personaje que en una callejuela de la remota Bath monta el excelente telescopio que él mismo ha construido para observar la Luna y las estrellas y afirma que quizás la Tierra sea un satélite de la Luna, la cual, con toda probabilidad, está habitada, y que él, desde luego, si tuviera que elegir entre la Tierra y la Luna, no dudaría un instante en establecer su morada en la Luna? Leí las páginas (98-99) del interesante libro La edad de los prodigios, de Richard Holmes, en las que se narran estos sucesos, después de haber escrito lo que viene a continuación y me confirmaron lo que ya sabía: William Herschel era mi clásico favorito.


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