La misión LISA Pathfinder de la Agencia Espacial Europea y el futuro de la Astronomía de ondas gravitacionales en el espacio

Miquel Nofrarias, Carlos F. Sopuerta

Resumen


Hace poco más de un siglo que Albert Einstein anunció en la Academia Prusiana de las Ciencias que había conseguido completar su Teoría General de la Relatividad, que como su nombre indica generaliza su Teoría Especial de la Relatividad de 1905 para incluir la Gravitación. El siguiente año, es decir, hace un siglo, en un artículo también dirigido a la Academia Prusiana de las Ciencias, Einstein observó que su nueva teoría predecía la existencia de ondas gravitacionales de la misma forma que la teoría electromagnética que Maxwell finalizó predice la existencia de ondas electromagnéticas, las mismas cuya existencia Heinrich Hertz se encargó de demostrar por primera vez en el periodo 1886-1889. Este mismo año, el 11 de febrero, la colaboración científica del observatorio norteamericano LIGO (Observatorio de Ondas Gravitacionales de Interferometría Láser) anunció, en la sede de la NSF (Fundación Nacional para la Ciencia estadounidense) en Washington D. C., que habían de tectado por primera vez en la historia las ondas que Einstein predijo. Este descubrimiento inaugura una nueva área de la astronomía, la astronomía de ondas gravitacionales, y a la vez significa la culminación de los grandes esfuerzos tecnológicos que comenzaron en los años 60.


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